lunes, 30 de mayo de 2011

A un mes de la partida

Sólo Granada fue testigo de nuestros pasos,
de nuestros llantos,
de nuestros besos.
Sólo Granada podría explicarte lo que hemos vivido,
el tiempo que hemos abandonado
deshaciendo esas finas y desobedientes sábanas.
Sólo Granada podría contarte,
cantarte,
todos esos gestos,
todas esas tardes,
en las que, con tan sólo una llamada,
te encontrabas a las puertas de mi residencia,
unos minutos más tarde
de que lo que yo había esperado.

Sólo Granada puede hacerlo,
y en poco tiempo necesitarás que lo haga.

Puede, cuando recorras esas calles desnudas sin mi presencia,
de regreso tras unas copas en Pedro Antonio.
Puede, cuando amanezcas desde otra casa, sí, otro lugar,
pero no esté a tu lado.
Puede, puede y puede que sea así,
aunque la incertidumbre me vence
y hoy es un día lloroso y tristón.

Acuérdate de mí, por favor.
Sé que no es necesario que te lo pida,
pero, por favor,
no me olvides durante este año.
Porque yo jamás podría hacerlo.
Yo jamás lo haré.

-sigh-

1 comentarios:

Jesús Mendelssohn dijo...

Me acabo de enamorar de tus versos.
Así sin preámbulo.

Y todo cambio es duro pero a veces puede ser bueno. Luego en el regreso se aprencian mucho más el valor de las cosas. Eres/has sido y serás valiente.

Un abrazo enorme.
Ánimo (aunque conteste en Enero y hayas escrito en MAyo) ;)