viernes, 7 de mayo de 2010

Preludio de la ya imbatible soñolencia

De acuerdo, aquí estoy. Eso en principio es una afirmación innegable, ¿no es así?
En segundo lugar, ¿qué hago aquí? pero, ah, la duda llega tras enunciar.
Lo que da lugar a pensar que he perdido un poquito el sentido del tiempo.

Estoy un poco mareada y me duele el cuerpo. Siento cómo tanta medicina y tanto corticoide se apodera de mi antes inmortal condición física.
Y supongo que, aunque suene estúpido, hoy me he enterado de que los para siempre no existen. Jamás han existido.

He podido leerlo, verlo en películas, vivirlo en pieles ajenas incluso... Pero nunca, nunca antes, he sentido en mis carnes ese dolor físico. Nunca antes he sentido la enfermedad, ya que siempre he tenido unas defensas alucinantes (pese a todo las sigo teniendo) y ahora siento cómo mi cuerpo se degrada, cómo este traje que me cubre sufre, se desgasta, se rompe y se reconstruye como puede.

Y qué decir.
Me da lástima. Pena. Me entran unas ganas tremendas de llorar y lo haría sino fuese porque me duele cuando lo hago.

Y no lloro por el dolor. No es que le tenga miedo al dolor que pueda traerme el llanto, sino que más bien le tengo miedo a perderme.

Hace tiempo (no demasiado, de hecho) me preocupaba más por un yo que se perdía dentro de mí. Jamás le he prestado atención a mi cuerpo, ¿sabéis? él se ha portado demasiado bien conmigo y nosotros, la raza humana, siempre tendemos a olvidarnos de todo aquello que nunca nos causa problemas, cuando debería ser justamente al revés.

Ahora mismo vivo recluida en mi salón, donde paso las horas muertas leyendo, jugando a los Pokémon (Sí. Pokémon. Me encantan los Pokémon) , viendo las películas que puedo e intentando que el tiempo pase, pase y pase. Lo cual me han dicho que es lo mejor, ¿sabéis? Suena paradójico, porque siempre he creído que "dejar pasar el tiempo" es justamente una pérdida del mismo. Nunca me ha gustado, simplemente, "dejar pasar el tiempo" porque considero que es como desperdiciarlo. Pero los médicos (y mi padre, que a todo esto no sé quién es más sabio...) me lo han aconsejado. Me dicen: "Entretente, olvídate, haz otras cosas para que las horas pasen y así no sientas tanto el dolor. Porque si te centras única y exclusivamente en éste, es para volverse loco, vamos" Lo cual es bastante creíble, la verdad.

Nunca me ha gustado que la gente se compadezca de mí y mucho menos compadecerme de mí misma. Con esta entrada no pretendo nada, la verdad. Es que simplemente me cuesta hablar (bueno, hablar ahora es tarea de temerarios para mí) y tengo muchas ideas encerradas a presión en la mente a fuerza de callar y mirar por la ventana del salón.

Al menos mi madre está aquí para acompañarme, pero me siento un poco sola en este pequeño arresto domiciliario.
Me han dicho que no me preocupe por lo que venga después (les recuerdo que estoy a las puertas de los exámenes del Cambridge, que son la semana que viene; y Selectividad, en un mes y poco) porque ahora mismo mi cuerpo necesita (Qué paradójico. Mi cuerpo jamás se ha antepuesto a mis deseos...) descanso y relax. Y cuidarme el bazo. Que dicen que si me pongo nerviosa (cosa frecuente en mí), cargo cosas pesadas o hago movimientos bruscos, el bazo me revienta. Así que estoy embutida en un pijama improvisado, una bata de mi progenitora y una mantita ya retirada bajo los pies (tengo calor)

Y ya está.
No sé.
Creo que voy a irme a leer un ratito.

1 comentarios:

inmika dijo...

tonta
te echo de menos...