jueves, 18 de febrero de 2010

Telescope.

Mi planeta era tan singular,
que los grandes telescopios no podían alcanzar a vislumbrarlo.
Oculto entre las estrellas,
tan pequeño como yo.
(¿o más?)
No lo sé con exactitud.
A veces me venía demasiado grande;
otras,
demasiado pequeño.

Y es que nunca fuimos demasiado buenos
en eso de hacer que los humanos
se adaptasen a nuestras mutaciones.

Los humanos son muy asustadizos, ¿sabes?
O bueno, eso me han dicho.
De hecho, rara vez he bajado a la Tierra
para corroborarlo.

Los humanos...
Bueno, ciertamente, los humanos son igualmente singulares,
¿no crees?
Aunque,
por supuesto,
jamás más singulares
que mi pequeño planeta.


Sólo los pequeños telescopios
son capaces de vislumbrar
las más pequeñas maravillas.

He aquí uno.
Asómate, vamos.
¿Qué es lo que ves?




Aaah...
¿No te parece grandioso?

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