martes, 23 de febrero de 2010

Buenos días.

Como el vapor comienza a emerger de un pequeño vaso de té caliente, yo abro mis ojos con lentitud y parsimonia. Me da la sensación de que no debería haberlo hecho, que no estaba en mi naturaleza en esos instantes abrirlos. Pero no ha sido así.
La luz de la mañana se filtra en unas tonalidades azulonas y grisáceas por un hueco de la persiana: esa noche se me olvidó bajarla del todo.
Es entonces cuando noto mi cuerpo algo entumecido, probablemente por el sueño, y siento la necesidad de continuar durmiendo.

Hasta que te encuentro a mi lado.

Tú tienes los párpados echados, como quien cubre un viejo sofá con un gran mantel blanco.
Tus facciones se suavizaron cuando Morfeo te hizo prisionero de su encanto horas atrás, y aún no has despertado. Aún no has despertado.
Unos mechones ondulados de tu pelo resbalan por delante de tus pequeñas orejitas, rozando tu mejilla y muriendo sobre tus firmes hombros. Llevas el torso desnudo y tu cuerpo lo cubren con mimo y recelo las sábanas de mi pequeña camita.
Tu clavícula, levemente marcada, sobresale de tu piel y, en un arranque de cariño, no puedo evitar simular que la acaricio.

No quiero despertarte.
Estás tan guapo cuando duermes...

Tus labios, dulces y carnosos, presentan un color rosado similar al de los míos, aunque algo más apagados. Están levemente entreabiertos y, si me hubiese acercado, habría podido sentir tu aliento sobre mi mejilla.
Tus manos reposan sobre la almohada. Tus dedos, largos y grandes, se aferraron a la funda que la recubre y aún no se han soltado (aunque sí se suavizaron. Bastante)

Tu naricita, cuca donde las haya.
Tus cejas, algo elevadas, visten una expresión de paz y tranquilidad.

Yo sonrío (no puedo evitarlo) me acerco a ti lenta y silenciosamente (como hacen los gatitos) y te beso.

Es en ese instante cuando tus ojos se entreabren y me miras con dulzura. Esbozas una sonrisa y suspiras, dándome unos buenos días que rara es la mañana que no consigo recordarlos.
Rodeas mi cuerpo con tus brazos y me atraes hacia ti.
Yo me acurruco en tu pecho, calentito.
Y es entonces cuando caigo dormida.
Profundamente dormida.





"Descripciones tontas y algo simples para algo tan tonto y tan complejo como el amor :)"

4 comentarios:

[M] dijo...

gracias por hacerme visualizar una escena tan preciosa...
me voy a dormir, con una sonrisa

:)

Antonio dijo...

Yo ya te lo he dicho muchas veces: me das asco y envidia. Ea.

Aunque, claro, levantarme con 'E' al lado sería todo un susto.

En fin, yo me retiro, que te estoy escribiendo el comentario más malo de la Historia.

<3

Twinsen dijo...

Sobre el post: sí, http://twitpic.com/158qm1/full ; pero sin llegar a dar "asco", ¿quién ha dicho eso?

Antonio dijo...

Bueno, vale, lo siento, quizás tendría que haber dicho "dulzón".