martes, 19 de enero de 2010

"Lo más importante"

"Lo más importante", Milagros González.

Hija mía, no voy a intentar hacer un gran
poema
donde se digan cosas nuevas
y en formas especialmente diferentes
novedosas
o etcétera.

Quiero hablar contigo como lo hacemos a
menudo,
repetirte las cosas que considero muy
importantes
para que nunca se te olviden.

Por ejemplo; quiero decirte: sé serena y
translúcida
,
aunque de vez en cuando recuerdes el mar en
el invierno
cuando carga su rabia y nos empapa.

Y sé fuerte,
pero nunca olvides que hasta el acero, a veces,
es flexible. Y sé rebelde pero no te confíes: hay rebeliones burdas sin eco compañero
que siempre son baldías.

Sé la ternura tú como en un vaso toda,
pero nunca permitas que en un vaso tan fino
beban lobos o cerdos o cuervos,
porque aunque el agua sea para todos la misma
siempre el vaso del hombre será el vaso del
hombre.

Y sé osada, más práctica. Y cuando pises,
tienta el suelo dos veces
para que el paso siempre te lleve hacia adelante.

Sé veraz,
aunque en esto tendrás que ser muy cuidadosa:
hay verdades inútiles que destruyen y achican
y se pueden virar y abofetearte,
llenas de justa cólera.

Ama la paz pero no temas a la guerra
si la guerra es la paz a largo plazo
y aún
ama la guerra si con ella construyes la paz de los que amas.

Sé digna, incluso
si alguna vez te toca el humillarte, recuerda:
soporta las orugas si quieres conocer las mariposas.

Y sé capaz de creer en lo imposible,
que es la única manera de crecer y empinarnos.
Sé implacable en tus odios al traidor
al servil
al cobarde:
que no tiemble tu pulso con ellos.

Ama la vida rabiosamente con todo lo que tengas para amarla.

pero de paso aprende a amar la muerte,
si morir fuera el tránsito a una vida más alta.
Morir, hija, es la forma de quedarnos en todos
sin quedarnos en nadie
y hay más vida en la muerte si se vivió despierto, derecho, solidario.

Sé sobria. Pero recuerda siempre que una mano tiene que estar abierta
precisamente porque la otra deberá estar cerrada.

Sé mucha madre para todos,
porque en cualquier idioma si lo buscas,
verás que mujer se dice madre.

Cumple la ley austera del amor hacia todos.
Sigue el camino abierto por los héroes amados
que nos dieron la forma de vivir dignamente y trata de imitarlos.

Sé mujer, hombre, pueblo.
Sé niña, flor, montaña.
Sé infinita y diversa como el agua.
Sé todo lo que te dicte tu corazón, tu inteligencia
o el consejo de los que viven a tu lado
si han sabido ganarse tu respeto,
pues tu respeto propio lo has de de tener en alto sitio.

Pero recuerda siempre, amor mío, mi último consejo,
quizás el menos sabio
aunque sí el más humano:
Nunca pretendas ser perfecta.

1 comentarios:

Choco&cream dijo...

HAS DEJADO AL LOLYOU AHI MARGINAOOO
IGUAL QUE YAMINOOOO ;o;