jueves, 21 de enero de 2010

Desde el B-612

¡Shhh!
Vosotros, que estáis ahí
¡escuchadme atentamente!
pues voy a narraros la historia
más sutil jamás contada.
La más simple a los ojos,
y más la bella al corazón.

Tendréis que callar,
pues provengo de un pequeño planeta
donde no hay demasiado ruido
y,
al mínimo sonido,
me consigo alterar.

Así que,
¡Shhh!
Voy a narraros la historia
más sutil jamás contada.


Entre tiento y tiento,
oído alerta
y corazón en mano,
se sembró una oscuridad discorde
que engullía sin remordimiento
ni distinción.

Y allá,
donde los pájaros no son pájaros,
(¿puede que sean aviones?)
la espera se hace vigilia,
y la vigilia,
sueño.

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