jueves, 24 de diciembre de 2009

Propósitos para 2010

Como la mayoría de los años por estas fechas, me propongo plantearme mis propósitos de Año Nuevo. Sí, "menuda tontería", pensaréis; y la verdad es que os daría la razón sino fuese porque a mí esos propósitos me sirven de verdad, no se quedan en intentos inútiles de mejorar como persona, sino que me esfuerzo por lograrlos. Todos.

Por eso mismo no me propongo cosas imposibles. Sobre todo, lo que hago, es obligarme a cumplir todo aquello que debería cumplir y no lo hago por pura desidia.

Aquí van mis propósitos para 2010.
Siento que la presentación haya sido tan sosa :(



Propósitos para 2010

1. Mejorar mi capacidad de reacción.
2. Leer y escribir más: mucho más.
3. Ser más fuerte (no dejarme hundir tan fácilmente) sin ser tan antisocial, borde y sin recurrir al aislamiento.
4. Estudiar, estudiar, ¡estudiar mucho! (tanto en el curso que en meses finaliza como en la carrera)
5. Ser más optimista e intentar tener más autoestima.
6. Escuchar mucha más música (de todo tipo) y ver muchísimas más películas.
7. Apaciguar mis miedos para que no acaparen mi estado de ánimo.
8. Controlar mi carácter (buscarme un método para hacerlo, aunque se base en contar ovejitas), ser menos borde y pagarla menos con los que me quieren ayudar.
9. Cuidar mucho, mucho más a mi madre y a las demás personas que me aprecian de verdad.
10. Hacer lo imposible por dejar un huella en las demás personas y lugares: intentar permanecer allí donde quiero estar sin estarlo. Que me recuerden por lo bueno: siempre por lo bueno.



Edit. Y además, entre una lista de inmumerables propósitos tontos, he de destacar el de empezar a seguir una revista decente que no me traiga suplementos ni pósters de los Pokémon (no porque no me gusten, sino porque ya no me caben más en casa ;_;)



Tengo hasta el día antes de Año Nuevo para modificar estos propósitos, si así me nace.
¡Deseadme suerte!
-cruza los dedos-

jueves, 3 de diciembre de 2009

Mi querido gotelé

Durante estas últimas semanas me ha entrado una pequeña manía. Bueno, no podría llamarse manía, puede que sea mejor clasificarla como costumbre.
Suelo, en clase, en casa o por la calle incluso, quedarme inmóvil mirando a un punto concreto, fijamente.
A veces, durante los intercambios, reposo la espalda sobre la silla de mi pupitre y me quedo mirando con atención al gotelé verde de las paredes. No busco nada en él, simplemente pierdo la vista en su curioso y redondito perfil.
Otras tantas, en el ordenador, sentada en mi silla o en la mesa de estudio, me vuelvo a quedar mirando al gotelé, o al borde de un estante, o por la ventana (aunque esto me cuesta más, no sé por qué)
También se da el caso de cuando voy por la calle. Normalmente llevo prisa pero, si éste no es el caso, me siento entre 5 y 10 minutos en un banco de algún lado. O me quedo simplemente apoyada en una pared de un eficio de la calle, simulando esperar a alguien, cuando en realidad parece que aguarde a que Lara salga de su obnubilación.

Probablemente sea esto último.

Con ésto no quiero decir absolutamente nada. Tan sólo quería actualizar el blog, que lo tenía ciertamente abandonado, y comentar que últimamente no tengo la cabeza sobre los hombros. Bueno, tenerla la tengo. Y debe seguir ahí porque los exámenes me comen, pero creo que estas últimas semanas tengo muchas, muchas, muchas ganas de filosofar conmigo misma, o de simplemente quedarme mirando a mi querido gotelé, hablando con él en susurros.

-¿Qué, Lara, qué es de tu vida?
-Pues aquí, querido gotelé. Recordando.