jueves, 22 de octubre de 2009

II

En ocasiones tengo miedo al pensar qué ocurriría si dependiese sentimentalmente de alguien. Pero, por otro lado, me doy cuenta de que eso es casi imposible que ocurra.
No soy una persona manejable, ni mucho menos. He pasado, aún a mis escasos 17 años, por situaciones que me han hecho temer al mundo y llorarle al destino.

Ahora, a 22 de octubre (jueves, mis días favoritos de la semana, paradójicamente) Lara vuelve a sus andadas parándose a pensar en la soledad que la rodea y le espera, como siempre.

No se siente triste y simplemente lo acepta como algo que, tarde o temprano, tiene que llegar.
No es del todo su culpa aunque, por otro lado, podría decirse que es al 100% culpable de que esto esté ocurriéndole. Al fin y al cabo es ella la que hace que todo el mundo se aleje. Cuanto más te quiera, más lejos de su vida te tendrá.

Y es que, extrañamente, me voy dando cuenta de que quiero echar de mi vida a todo aquel que me hace feliz. Consciente y no conscientemente.

Supongo que me asusta confiarme demasiado.
A la mínima que me gire, seguro que me hacéis daño.
Aunque sea inconscientemente.








No suelo subir fotos mías, pero esas capturas que hice con la cam me gustan, así como el montaje. La calidad es pésima pero, lo dicho, una web-cam no da para mucho más.






De todas las Laras que hay dentro de Lara, probablemente sólo conocéis a una.

1 comentarios:

Antonio dijo...

Me da soberanamente igual.

Lara. Tú. La de siempre. La mía. La que quiero.

Tú.