jueves, 22 de octubre de 2009

II

En ocasiones tengo miedo al pensar qué ocurriría si dependiese sentimentalmente de alguien. Pero, por otro lado, me doy cuenta de que eso es casi imposible que ocurra.
No soy una persona manejable, ni mucho menos. He pasado, aún a mis escasos 17 años, por situaciones que me han hecho temer al mundo y llorarle al destino.

Ahora, a 22 de octubre (jueves, mis días favoritos de la semana, paradójicamente) Lara vuelve a sus andadas parándose a pensar en la soledad que la rodea y le espera, como siempre.

No se siente triste y simplemente lo acepta como algo que, tarde o temprano, tiene que llegar.
No es del todo su culpa aunque, por otro lado, podría decirse que es al 100% culpable de que esto esté ocurriéndole. Al fin y al cabo es ella la que hace que todo el mundo se aleje. Cuanto más te quiera, más lejos de su vida te tendrá.

Y es que, extrañamente, me voy dando cuenta de que quiero echar de mi vida a todo aquel que me hace feliz. Consciente y no conscientemente.

Supongo que me asusta confiarme demasiado.
A la mínima que me gire, seguro que me hacéis daño.
Aunque sea inconscientemente.








No suelo subir fotos mías, pero esas capturas que hice con la cam me gustan, así como el montaje. La calidad es pésima pero, lo dicho, una web-cam no da para mucho más.






De todas las Laras que hay dentro de Lara, probablemente sólo conocéis a una.

lunes, 19 de octubre de 2009

El principito



Sobre el libro.

Cuando un aviador que abandonó de pequeño su posible futuro como pintor sobrevuela el Sáhara, el avión que pilota deja de funcionar. Tiene un accidente y se precipita sobre el árido terrero. Por suerte, no le ocurre nada.
A lo lejos puede ver una figura. ¿Un niño, quizás? que se le acerca y, al cabo de unos segundos, le pide con una dulce voz: 'Por favor, dibújame un cordero'
Así es como aquel aviador conoce al principito, un pequeño niño rubio que ha abandonado temporalmente su planeta para descubrir otros muchos. Entre ellos la Tierra.
Pero el principito es sólo un niño que apenas tiene un patrimonio destacable: un pequeño planeta, una rosa y tres volcanes inactivos que ni le llegan a la altura de su rodilla.
No obstante, el pequeño no cejará en su empeño de querer averiguar en qué piensan los adultos... y por qué todos han perdido la capacidad de soñar.




Anotaciones importantes.


El principito, en principio, es un libro dedicado a León Werth, el mejor amigo de Antoine Saint-Exúpery.
En dicha dedicatoria, éste se disculpa por dedicar un libro 'para niños' a un adulto por lo que escribe:


Pido perdón a los niños por haber dedicado este libro a una persona mayor. Tengo una seria excusa: esta persona mayor es el mejor amigo que tengo en el mundo. Pero tengo otra excusa: esta persona mayor es capaz de comprenderlo todo, incluso los libros para niños.

Tengo una tercera excusa todavía: esta persona mayor vive en Francia, donde pasa hambre y frío. Tiene, por consiguiente, una gran necesidad de ser consolada. Si no fueran suficientes todas esas razones, quiero entonces dedicar este libro al niño que fue hace tiempo esta persona mayor. Todas las personas mayores antes han sido niños. (Pero pocas de ellas lo recuerdan).

Corrijo, por consiguiente, mi dedicatoria:

A LEON WERTH
cuando era niño


Esto no significa que sea un libro para niños pequeños. Lo que sí que es verdad es que, probablemente, muchos adultos nunca lleguen a comprender el significado. A no ser que se conserve cierta inocencia.



Opinión personal.

Es el favorito de muchos de nosotros, algunos lo leemos por lo menos una vez al año (en mi caso, lo leo cada vez que no tengo una lectura pendiente) Es capaz de capturarte desde las primera líneas. Y es que es imposible no ser capturado por un niño pequeño de voz dulce que nunca renuncia a una pregunta y que tiene una flor que cree única entre todas las flores del Universo.

Gracias a este libro eres capaz de comprender los sentimientos más sencillos y más profundos al mismo tiempo que residen en cada corazón.
Está narrado de un modo tierno, intenso y fugaz, debido a su brevedad (ya que apenas consta de 100 páginas)

El principito es un libro que debería estar en cada estantería. Sea la de un niño, un adolescente... pero, sobre todo, en la de un adulto. Para que ninguno de ellos crezca abandonando al pequeño principito que lleva dentro.






(Aquí os dejo un link por si os interesa echarle un vistazo. Aunque deberíais comprarlo, no os arrepentiréis)

jueves, 15 de octubre de 2009

Otro tópico más

A veces la vida no tiene ningún sentido y, otras veces, tiene demasiado.
El concepto de vida (y la vida misma) es algo tan complejo, tan obsoleto y a la vez tan aterrorizante...

Que no sabemos por dónde agarrarlo.





Con qué facilidad nos elevamos sobre nuestra esencia y con qué facilidad caemos...

Y nos estrellamos.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Hang in there.

Seguimos adorando a PaperTissue.

Hay veces en las que las palabras son insuficientes. Por lo general, aunque los que escribimos intentemos defender su capacidad de conmover a la sociedad, suelen ser inútiles en muchas, muchas situaciones.





El mundo es horrible y cruel, pero vivir en él es la experiencia más maravillosa que puede sucederle a una persona.
Tu vida no acaba hasta que aparece un Game over en la pantalla.
Hasta entonces: vive, sueña, ama.
Cambia el mundo.

martes, 13 de octubre de 2009

PaperTissue

A veces hay detalles que, del modo más ridículo, te alegran el corazón. Tales como encontrar un grupo de música que te guste y que no hayas escuchado antes, tumbarte a leer un libro, beber té, tomar chocolate, mirar por la ventana en busca de alguna respuesta a algo incongruente...

Desgraciadamente el mundo ha perdido la capacidad de soñar y, los pocos que aún nos empeñamos en construir nuestros sueños a mano, encontramos fascinante hasta la mota de polvo más remota.

La vida es para vivirla sonriendo en voz bajita y confidente, para soñar despierto, para leer, escribir, escuchar música, conocerte a ti y a las demás personas que, al igual que tú, viven en el mundo de sus propios pensamientos.



Hay veces en las que una imagen, una palabra o una canción pueden salvarte la vida, ya que no merece la pena vivirla con los ojos cerrados.
Siente.

lunes, 12 de octubre de 2009

Terapia para la oscuridad

Rondarían las doce. Esa noche olía a ti y, más allá de la ventana, apenas podían verse las estrellas (así es, por desgracia, el cielo nocturno de una ciudad)
No había ni un resquicio del fantasma de aquel incienso de vainilla que yacía sobre la mesita de madera, enfundado junto al mechero, sin ser utilizado.

Tampoco sentí la necesidad de hacerlo.

Sonaba una tenue melodía (sí, Mogwai) cómo no.
Al principio nos limitamos a mirar por la ventana, a oscuras; aunque conforme avanzaba Black Spider la tensión podía hasta acariciarse.
Tú sonreíste, lo sé. No podía verte con toda claridad, pero sabía que estabas justo a mi lado. Y sonreías.
-Así suena tu blog.
Agaché la cabeza. Era gratificante que alguien como tú recordase algo como aquello.

Poco después le tocó el turno a Half time y, para entonces, ya estábamos abrazados.
Minutos antes tú me habías susurrado: '¿Podrías apoyar tu cabeza en mi hombro?' y yo, con falsa despreocupación, había accedido a hacerlo quitándole importancia al tema aunque estuviese muerta de la vergüenza.

Rodeaste mi cuerpo con tu brazo izquierdo y agaché mi cabeza. Creo que no me había sentido tan agusto desde hacía siglos. Tu cuerpo era cálido (muy cálido) y, tus manos, grandes. Agarré tu dedo corazón con timidez y tú reíste en voz bajita. Muy bajita.

Rondarían las dos de la madrugada.

7:25 y tu mano acariciaba mi cadera: ésa mano que habías reposado en mi cintura minutos atrás. Recuerdo que estábamos muy cerca y yo te miré a los ojos. Para mi sorpresa tú también lo hiciste. Escondí mi cara en tu hombro, cerca de tu cuello. Tú suspirabas.

Fuera no se podía oír nada.

De vez en cuando girábamos las sillas donde estábamos sentados y nos abrazábamos con fuerza. Sólo volvía a mi posición cuando veía que me iba resbalando (aunque en realidad no quería hacerlo)

Estábamos hablando.
Bajito.
Acaricié mi clavícula y, dándole unos golpecitos, te mostré cuán hueco sonaba. Reíste. Poco después me tomé la molestia de hacer sonar la tuya. Me gustó y sonreí. Creo que hiciste lo mismo.


Terrific Speech y tenía mi cabeza sobre tu pecho. Te dije en voz bajita que podía escuchar tu corazón. Me preguntaste que cómo sonaba. Te contesté que rápido.
Estuviste en silencio unos segundos y me preguntaste: '¿Y el tuyo?'
Yo sonreí y, tomando tu cabeza, la llevé a mi pecho. Te removiste.
-Ahora lo oigo.
Silencio.
Me preguntaste que cómo sonaba el mío, puesto que no tenías ni idea de cómo funcionaba el mismo en mi pecho día tras día. Lo intenté palmar. Tardé unos minutos.
-Rápido- te contesté.
-¿Y por qué suena rápido?- sonreíste.









Ahora ya no estás y, aunque esta noche la almohada olía a ti, han quitado las sábanas y el fantasma que dejaste tras tu marcha se ha desvanecido.
Te echo de menos y, de vez en cuando, viene a mi memoria el recuerdo de esa noche en la que estuvimos abrazados de las doce hasta las cuatro y pico de la madrugada del día de mi cumpleaños.
Cuando esa mañana te miré a los ojos no pude percibir la reminiscencia de ese momento. Puede que fuese sólo un sueño.
























-¿Has seguido escribiendo en tu blog Esas cosas felices que siempre me callo?
-Sí...
-A-ah, pues no las he leído.
-... en mi mente.

Sonreíste.

-Pues a ver cuándo continúas.
-Pronto lo haré. No te preocupes.











Pronto lo haré.

domingo, 4 de octubre de 2009

"Esas cosas felices que siempre me callo"

De este modo comienzo a escribir una estúpida entrada dedicada a una persona no tan estúpida, que en estos últimos meses me ha tocado más hondo de lo que estaba previsto.

Sinceramente, cuando nos presentaron hace unos años no creí que llegaría a ser tan importante para mí como lo es ahora, para qué engañarnos. No puedo recordar muy bien lo que llevaba puesto, exceptuando aquella gabardina negra tan larga y ese disco de vinilo... ¿bajo el brazo? Algunas cosas no han cambiado durante estos años.

Otras sí.

Cuando ambos recordarmos el día del 'reencuentro' (que qué bien queda así, por cierto) nos partimos a reir porque fue, ciertamente, algo cómico: él, con su coleta, bañador rojo, camiseta de manga corta blanca, gafas. Y yo... en un bikini algo PECULIAR (ya sabes a qué me refiero xD), más pálida que un muerto por la hipotermia que por poco pillo en esas aguas almerienses, con el pelo mojado y chorreoso y envuelta en una toalla verde pistacho de AGATHA RUIZ DE LA PRADA (omg)
Y, por supuesto, una cara de 'WTF' por tu parte ya que... ¡NO! ¡no sabías que íbamos a vernos! (y es que hacía años que no lo hacíamos)

Pero el tema no es ese, ni tampoco de tooodo lo que hablamos esa noche y las noches siguientes, sino las que hemos estado charlando por télefono esta semana.
Quizás a ti tampoco te resulten tan importantes, quizás pienses '¿¡qué demonios hace esta lunática dedicándome una entrada de su blog!?' pero, para qué engañarnos, lo cierto es que necesitaba escribir algo así porque, bueno, el haberte tenido al teléfono a las dos de la madrugada en un día de semana, yo tumbada en mi cama y envuelta en mis edredones (abrazando a Kibo xD) y susurrándote: 'Oye... ¿me cuentas un cuento?' han significado mucho, muchísimo más de lo que puedes alcanzar a creer. El que hayamos podido hablar de todo juntos, el que hayas estado preocupándote por mí (aún en la distancia), tus relatos románticos, tus cartas, ese 'diario' que me regalaste, tu canica blanca y gris que llevo siempre en el bolso, tus dibujos, tu forma de subir mi autoestima (ña :$), la voz esa tan kawaii que tienes cuando te despiertas, nuestros diálogos hentai (JAJAJAJA), la paciencia que tienes para escuchar tooooodo lo que pueda contarte (hasta para hablarte de mis muñecos xD) y para explicarme todo lo referido a política que NO entiendo...

Así que, haciendo caso a lo que me dijiste anoche, inauguro una etiqueta que te dedico =) para que veas lo mucho que te quiero aunque seas un cabezota, un pesado y no te quieras venir a estudiar historia a Murcia (con lo bien que está la carrera aquí >_>) para que vayamos a la Ópera juntos xDDDDDD
Porque, y supongo que tenías razón, yo no soy sólo soledad e impotencia... sino que también soy felicidad (aunque sea una poca y la demás la tenga siempre escondida xD)

El mero hecho de que te hayas metido a mi blog (sin frecuentar otros) y te hayas parado a mirar las etiquetas con lo POCO observador que eres y lo OLVIDADIZO que llegas a ser... ¡No sabes la ilusión que me hace! :D (?)

Así que lo dicho.
Gracias.

(Y no sólo a él, sino a las otras personitas que rondan por mi vida y que me la hacen más amena ;) pese a todas las dificultades. Algún día os escribiré algo, no lo pongáis en duda ^^)

Aquí dejo nuestra canción favorita (sí, para rematar la entrada empalagosa LOL) de Mecano (sí, lectores, sí... ¡Mecano! xD) grupo cuyo vinilo estuve escuchando contigo ayer al teléfono =)


¿Adivináis cuál es? (H)



...Y un pequeño extra con la de No es serio este cementerio porque anoche descubrimos que hasta nos gusta la misma parte xD

Luego en plan señorial el panteón familiar,
de los duques Medina y Luengo.
Que aunque el juicio final
nos trate por igual
aquí hay gente de rancio abolengo


Cuando te vea te doy a dar TAL ABRAZO que te voy a reventar la caja torácica T-T (?)



Pero es bueno, según esta noticia :D

¡Chimpún!