martes, 22 de septiembre de 2009

I

Mi mundo se tiñe de acordes incompletos, movimientos entrecortados, silencios, gritos.
Recojo mi orgullo y guardo mis pensamientos: poco a poco, y éstos aprenden a callar, a mentir.
En mi mundo no me hayas, no me hayan, no me hayo. Permanezco sin estar, siento sin sentir.
No, no. No eres capaz, lo siento, no tienes esa cualidad para percibirme.
Y no, no. Lo siento, de verdad, pero tampoco sabrías describirme en un papel.

El agua. ¿Cae? sí, cae. Lentamente. ¿O rápidamente? sí, rápidamente. Fuerte. Sobre mi cuerpo. Sí. Desnudo.

No me hayo.
Hoy no me hayo. ¿Aunque algún día lo hago?
En mi mundo todo cae. Todo se precipita. Absolutamente todo.

Y no ha ocurrido nada.

Quema, el agua quema. Allá, afuera, nadie lo percibe. Encerrada. Encerrada. Quema. Pero me gusta. El vapor resulta asfixiante. Es asfixiante.

En mi mundo damos saltos. De palabra en palabra, de tema en tema.
Es mentira.
En mi mundo no hablamos.

Una burbuja de pellizcos, tirones, gritos.
No me hayo, no me hayo.

Mi mundo se tiñe de negro, marrón.
Chocolate.
Cierro los ojos y los abro.
Cierro los ojos y los abro.
Repito durante horas, quizás días, palabras sin sentido.
Dulce, dulce, dulce, dulce, dulce...
Dulce, dulce, dulce, dulce, dulce...
Sin descanso. No descanso.

No soy fácil. No soy fácil de entender.
No quiero que me entiendan. Me hago daño si lo hacen, porque soy egoísta y terriblemente complicada.

Me gustaría dibujar lo que siento. Me gustaría cantar lo que no siento.
¿Pero sabes? No puedo. Sólo puedo escribir. No me quiteis esto... No me quiteis esto...

Sé que no os interesa, sé que este blog es repetitivo, poco interesante. Sé que lo escribo con la excusa de interesar a los demás cuando, para qué engañarnos, sólo me intereso a mí. Sólo busco mi bien. Sólo busco mi mejoría, pero no llega. No la hayo.
Y no, tampoco en la realidad.
Pero dejadme que escriba, dejadme que escriba.

Aquí, en mi mundo, no hay quejas.
Aunque hay gritos. Hay muchos gritos.
Gritos silenciosos.
Shhh...
Gritos, en la soledad de los diferentes cuartos que componen mi casa.
Pero están vacíos, están vacíos.

¡No me hayas!
¡No me hayan!
No me hayo.

Soy fuerte.
Vibra.
Puedo más que tú.
No pienso hablar, en mi mundo nadie habla.
¡Por una vez en mi vida...!
¡Por una vez en mi vida MANDO!
¡YO MANDO!

Dulce, dulce, dulce, dulce...
Dulce, dulce, dulce, dulce...

Ah.