domingo, 27 de septiembre de 2009

Escúchame.

Si el mundo va en tu contra, ¿por qué no ir en contra del mundo? el pensamiento antisocial es el que más cómodo me resulta y, por tanto, es el que te recomiendo ¿por cobardía? quizás. Pero te irá mejor.

Si las cosas no te van bien, ¿para qué preocuparte por ellas? en el fondo, por muchas vueltas que le des no se van a solucionar: tu padre va a seguir sin hacerte caso (así que pasa), nunca le vas a gustar a ese chico (vamos, admítelo), tus amigos van a seguir sin ser súper héroes y sin tener poderes telepáticos (y tampoco van a preocuparse por ti, porque cada cual tiene su vida. Además, la mayoría están, como siempre, lejos), tu madre va a continuar atosigándote a todas horas (y aunque sepa que te duela, te llorará y te preguntará cosas a las cuales no sabes dar respuesta), no va a dejar de llover (y aunque deje, tu vida seguirá siendo la misma) y vas a seguir en tu cuerpo muchos años más (a no ser que tenga un accidente o me suicide)

Así que listos, Lara.
¿Ves como tenías que hacerme caso? Esto te pasa por estúpida, por querer abrirte más a los demás. Mal, mal, mal. ¡Para qué! ¡si total, ahora mismo estás que te deshaces y nadie lo sabe!
Solamente puedes confiar en mí y lo sabes. Solamente puedes contar conmigo, Lara. Y LO SABES.

Yo no voy a dejarte colgada al teléfono, ni voy a irme en ningún momento.
¿Por qué? porque yo y en el fondo somos una.

Así que... corre.
Levántate de esta silla, corta de una maldita vez el ordenador, vístete, arréglate, toma aire y mentalízate de que en nada tu padre y su mujer vendrán a por ti. Que sí, que os vais a ir a Jumilla. Que sí, que las dos sabemos que lo vas a pasar fatal porque no pisas ese pueblo moribundo desde la muerte de tu abuelo. ¿Y qué, Lara, y qué?
Levántate, abre los ojos y cierra tus oidos. Aunque bueno, no abras demasiado los ojos, solo un poco.
Cruza los dedos para que, esta tarde, puedas estudiar lo que te dejaste ayer sin estudiar y, a la vez, reza para que no te obliguen a entrar en la casa de tus abuelos.

No te conviene recordar.
Estos días no.







¿Ves como no hay nadie ahora mismo?
Estamos solas tú y yo.
Tú y yo.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Half time.

Las cosas nunca son lo que deseamos, eso estaba claro desde un principio.

¿Sabéis de esa sensación de vacío, de esa impotencia, de esa desgana que sientes innata por unos instantes? Dejas caer tus brazos y, cómo no, tus ánimos. Crees que, en algún momento, alguien de ahí arriba ha decidido hacerte las cosas difíciles, ha decidido hacerte llorar. ¿Para algún fin en especial, o tan solo para hacerte más fuerte?

No tienes ánimo de nada. Solamente necesitas llorar, llorar y llorar. Porque, ¿para qué hacer más? decidme: ¿para qué? ¿se solucionaría algo? ¿se calmaría este dolor que creía perdido?

Por qué, venga.
¡Decidme!
Comprendo que mi vida vaya mal, de acuerdo. Hasta ahí trago. Trago que mi ambiente familiar no sea el adecuado y que a veces me destroce, trago que me agobien mis estudios y mi futuro (porque claro, son cosas de adolescentes), trago que mis amigos más cercanos se hayan esfumado (porque ya no quedaba nada más detrás de toda nuestra hipocresía) e incluso me trago a mí misma (que no es poco) a mis continuas luchas por no apartarme del mundo, por no dejar que la soledad me consuma.
Pero, perdonad mi descaro, no trago el hecho de que hoy, justamente hoy, tras haber leído unos párrafos conmovedores y sentir que todo comenzaba a ir mejor... haya aparecido él.
¡Sí! ¡Tenía que ser así, al parecer! Tenía que haberme visto, haberse quitado los auriculares... Tenía que haber en ese mismo momento una banda de música reunida delante de mí, obstruyéndome el paso y obligándome a subir por unas escaleras donde él me esperaba para saludarme, evidentemente sin darse cuenta de nada. Tenía que llevar, justamente hoy también, esa colonia que no sé cuál es pero que adoro. Tenía que sonreirme de ese modo, tenía que estar solo, absolutamente solo, dispuesto a regalarme los siguientes 10 minutos. Solo a mí.
Y, simplemente, tenía que ser él. No otra persona que no me importase, sino él. Justamente hoy, el día que creí que comenzaba a olvidarle. El día de la mañana que llamé a mi mejor amiga para decirle: '¿Sabes? ¡YA no me gusta! ¿que cómo lo sé? ¡porque lo sé!' Pero no, ¿eh? no. Tenía que llegar él con su particular ingenuidad, con su caminar rápido, con su cuerpo erguido, saludarme y decirme al despedirnos: 'Bueno, un placer volver a verte. Y a ver si te vienes un día con nosotros, ¿eh? Lee los eventos del Tuenti la próxima vez'

Y ni se ha dado cuenta de que hace meses no tengo su cuenta porque le eliminé, por pura cobardía.

Al final, tras despedirme, he echado a andar deprisa. Las lágrimas han llegado a mis ojos, como si siempre hubiesen estado allí y en ese mismo instante se hubiesen puesto de acuerdo para delatar mis sentimientos. He echado a correr. He echado a correr lo más rápido que he podido. Le he pegado a una pared, a dos, a tres...

Pero, al fin y al cabo, sigo siendo la misma persona y sigo estando en el mismo sitio que meses atrás. Sigo estando sin él, sigo sin tenerle (evidentemente) pero sigo abrazando esos mismos sentimientos. Probablemente para nada.

(Y, al mismo tiempo, sigo sin tener gente que me lea. Aunque mejor)

Suena Mogwai.
'Half time'

viernes, 25 de septiembre de 2009

The Saddest Bear of All






























Simplemente me encanta.
http://www.stickmans.net/saddestbear/default.html

martes, 22 de septiembre de 2009

I

Mi mundo se tiñe de acordes incompletos, movimientos entrecortados, silencios, gritos.
Recojo mi orgullo y guardo mis pensamientos: poco a poco, y éstos aprenden a callar, a mentir.
En mi mundo no me hayas, no me hayan, no me hayo. Permanezco sin estar, siento sin sentir.
No, no. No eres capaz, lo siento, no tienes esa cualidad para percibirme.
Y no, no. Lo siento, de verdad, pero tampoco sabrías describirme en un papel.

El agua. ¿Cae? sí, cae. Lentamente. ¿O rápidamente? sí, rápidamente. Fuerte. Sobre mi cuerpo. Sí. Desnudo.

No me hayo.
Hoy no me hayo. ¿Aunque algún día lo hago?
En mi mundo todo cae. Todo se precipita. Absolutamente todo.

Y no ha ocurrido nada.

Quema, el agua quema. Allá, afuera, nadie lo percibe. Encerrada. Encerrada. Quema. Pero me gusta. El vapor resulta asfixiante. Es asfixiante.

En mi mundo damos saltos. De palabra en palabra, de tema en tema.
Es mentira.
En mi mundo no hablamos.

Una burbuja de pellizcos, tirones, gritos.
No me hayo, no me hayo.

Mi mundo se tiñe de negro, marrón.
Chocolate.
Cierro los ojos y los abro.
Cierro los ojos y los abro.
Repito durante horas, quizás días, palabras sin sentido.
Dulce, dulce, dulce, dulce, dulce...
Dulce, dulce, dulce, dulce, dulce...
Sin descanso. No descanso.

No soy fácil. No soy fácil de entender.
No quiero que me entiendan. Me hago daño si lo hacen, porque soy egoísta y terriblemente complicada.

Me gustaría dibujar lo que siento. Me gustaría cantar lo que no siento.
¿Pero sabes? No puedo. Sólo puedo escribir. No me quiteis esto... No me quiteis esto...

Sé que no os interesa, sé que este blog es repetitivo, poco interesante. Sé que lo escribo con la excusa de interesar a los demás cuando, para qué engañarnos, sólo me intereso a mí. Sólo busco mi bien. Sólo busco mi mejoría, pero no llega. No la hayo.
Y no, tampoco en la realidad.
Pero dejadme que escriba, dejadme que escriba.

Aquí, en mi mundo, no hay quejas.
Aunque hay gritos. Hay muchos gritos.
Gritos silenciosos.
Shhh...
Gritos, en la soledad de los diferentes cuartos que componen mi casa.
Pero están vacíos, están vacíos.

¡No me hayas!
¡No me hayan!
No me hayo.

Soy fuerte.
Vibra.
Puedo más que tú.
No pienso hablar, en mi mundo nadie habla.
¡Por una vez en mi vida...!
¡Por una vez en mi vida MANDO!
¡YO MANDO!

Dulce, dulce, dulce, dulce...
Dulce, dulce, dulce, dulce...

Ah.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Metamorfosis

Retomo la etiqueta de Sobre libros para hacer una reseña de la 'Metamorfosis' de Franz la Kafka.





Sobre el libro.

¿Que ocurriría si, un día al levantar, descubrieses que te has convertido en algo que no eras?

Gregorio Samsa despierta una mañana para continuar con su aburrida rutina. Su madre sigue en casa, su padre no da señales de cooperar (como siempre) y lo único bueno, que es su hermana, está crecienciendo poco a poco. En un intento de incorporarse para ir a trabajar nota unos fuertes pinchazos en todo su cuerpo, una inmensa presión en el abdomen, un horrible dolor de espalda... y más manos y pies de la cuenta. Así es como Gregorio se convierte en un escarabajo y no tiene pista alguna de por qué ha sido y sigue siendo así.

¿Una misión? ocultarle a su familia y a su jefe en lo que se ha convertido refugiándose en su habitación... e impidiendo que nadie entre.




Anotaciones importantes.

Bajo mi punto de vista, la clave para entender este libro es sumergirse en la mente de Kafka y tener en cuenta que, nada de lo que escribe en la Metamorfosis hay que creerlo al pie de la letra.



Opinión personal.

Hace unos meses que me leí este libro. No es demasiado corto ni se me hizo demasiado denso, por lo que fue una lectura realmente agradable.
Consideré que el aislamiento y la soledad de un individuo eran los temas principales de esta obra, así como un ligero odio hacia la misma persona, hacia ti mismo.
La escritura de Kafka se presenta de un modo conciso, realista y, sobre todo, cruel. La soledad de Gregorio llega a provocarte (o al menos lo hizo en mí) una empatía y una catarsis que pocas veces he experimentado con un protagonista de un libro.

Por estas y muchas más razones considero que la Metamorfosis es, sin duda, un libro que debería leerse y comentarse ya que, quién sabe... puede que algún día seamos nosotros lo que nos despertamos convertidos en escarabajos.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Echando un vistazo

Probablemente esto sea como desnudarme ante los que me leen o, por lo menos, desnudar mi infancia. Pero no puedo resistirme a compartir estas fotos: cómo pasa el tiempo...








Aún en estos días que corren sigo teniendo la misma cara de mosqueo xD





Qué recuerdos.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Inaugurando etiquetas

Supongo que debía pasar, pero no lo esperaba en esta medida.
Doce de la noche y empezamos. Una de la mañana, dos de la mañana, tres de la mañana. Crack.

¿Por qué, eh? ¿por qué soy de este modo?
¿He nacido así? no, no, no... ¿me he convertido en esto? ¿en esto? ¿a quién diablos voy a dejar que me ayude? ¿quién se supone que va a hacerlo de corazón? ¿cómo podré confiar en la gente? ¿CONFÍO en la gente?

¿Por qué me he cerrado así, tengo miedo, estoy temblando y no me llegan vuestras palabras?
¿Y por qué demonios me siento horriblemente mal por haber contado todo lo que he contado? es como si fuese un peso. Supongo que mi baja autoestima me deja caer que os tuve anoche hasta tan tarde y que vosotros, en el fondo, no veíais el momento de que me callase.

Por Dios, esto es una locura.
Es demencial.
YO. MI VIDA últimamente es demencial.
Que llegue el curso, que llegue todo...
Que se vayan de una vez todos estos sentimientos.
Por favor,
por favor...

sábado, 5 de septiembre de 2009

Oh, oh...

-¿Lara? ¡oh, sí, Lara! ¿Lara, estás ahí? ¿Lara? ¿¡Lara!?
-Sí, estoy aquí.
-¡Por fin apareces!
-¿Por fin apareces? Parece que hasta te alegres de verme.
-¡No lo hago! ¡pero menos mal que has aparecido! ¿sabes?
-Pero si siempre estoy aquí...
-Y-ya bueno, pero...
-¿Pero?
-En fin. Ya lo sabes.
-¿Ya sé el qué?
-Lo de siempre.

Silencio.

-A veces me das miedo.
-¿Por?
-Porque no te entiendo.
-¿No me entiendes? ¿no te entiendes?
-No te entiendo. No me entiendo.
-Acabarás padeciendo trastorno de personalidad.
-¿Sabías que le temo?
-¿A qué? ¿A tí?
-¡Sí! ¡mucho! ¡muchísimo! ¡más de lo que te piensas!
-Lara, pensamos lo mismo.
-Lara, no te descuides que sabes que lo sé.
-¿Ahora se cambian las tornas? ¿tú me cortas a mí?
-No, no te cortaré más. Lo siento.
-Así me gusta. Disculpada quedas.
-Después de lo de hoy...
-Sí. Debes darme las gracias.
-¿Agradecerme cosas? ¿hasta dónde he llegado?
-Hasta límites insospechados. Agradéceme lo de hoy.
-Gracias, Lara.
-De nada, Lara.
-¿Sabes? a veces estoy agusto contigo, pero otras tantas no.
-Pero luego bien que vienes cuando necesitas no sentirte sola.
-Ya... Soy muy egoísta, lo sé. Pero es que no me explico, tampoco, cuando comencé a dividirme en dos.
-TÚ no te has dividido. A tí te han dividido.
-¿Pero quiénes?
-Estúpida, lo sabes de sobra.
-¿Y por qué me siento ahora bien?
-Porque en nada comenzarás a sentirte mal.






































































Ooh...
No.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

I do have weapons

Supongo que era de esperar. Por mucho que se muestre lo que sentimos, sólo en escasas ocasiones tenemos la suerte (o la desgracia) de percibir nuestras desgracias al 100%.
No he recibido llamadas. No he recibido mensajes. No he recibido absolutamente nada. Nada.

Y problablemente sea culpa mía. Probablemente sea la culpable de que no os interese nada que relacionado conmigo y... Eso. Eso habría pensado meses atrás.
Pero... ¿sabéis qué? que una mierda.
He abandonado mis principios. He abandonado todo aquello que sentía años atrás. Mis cambios, últimamente constantes, me hacen más fuerte. Y, aunque no lo notéis, mi hipocresía se crece con mi soledad, mi soledad con mi odio y mi odio con todo lo que me rodea.

No tengo palabras, no tengo nada material a lo que aferrarme, no tengo absolutamente nada. Ni tampoco os tengo a vosotros.
Pero tengo sueños.
Tengo muchos sueños.
Y algún día saldré de esta mierda de país, crearé videojuegos, me casaré, tendré hijos: seré asquerosamente feliz.
Y os escupiré las palabras que ahora mismo pienso, que ahora mismo rugen en mi interior, que ahora mismo se me atragantan:

Ésta es mi vida.
Y yo mando en ella.
He dicho