miércoles, 8 de julio de 2009

En el B-612

A veces pienso que vivo entre dos mundos: mi mundo y el mundo real. Me siento como si tuviese una pierna en cada lado y como si, dependiendo de las personas con las que hable, me aferrase más o menos.

También, a veces, pienso que es mejor estar en mi mundo, pese a que mi vida interior crezca (y con esta mi aislamiento) pero otras me percato de que debería salir de ahí como fuese.

Creí conocer ese mundo. Creí saber medir el tiempo que pasaba en él, pero cada día que transcurre lo percibo extrañamente como un veneno que amenaza con acabar con mi cordura, o con mi capacidad de expresarme.
¿Alguien ha visto alguna película de demonios? Sí, esas en las que te dicen que 'no podrás obtener el máximo poder sino entregas algo a cambio' (en esos casos suele ser el alma) pues podría decirse que voy más o menos por esos atolladeros. Quién sabe. Me siento como si yo misma estuviese acabando conmigo misma (Y ahora extrañamente recuerdo esa frase de Hobbes: 'El hombre es un lobo para el hombre', solo que impregnándola de unos tintes más personales)

Yo me pregunto: 'Si actualmente las cosas me van así, ¿qué ocurrirá si termino de engullirme por completo?'


En fin. No quiero comentarios.

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