lunes, 1 de junio de 2009

Pienso olvidarme de todo

A comienzos de junio vienen a mi mente recuerdos, los cuales se plantan a golpes sin más remedio frente a mí.

¿Qué será de mi este verano?

No lo tomo como algo catastrófico, pero cada verano mi mente se dispersa de una forma pasmosa. Al no existir una rutina, huyo. Supongo que huyo de eso mismo, de una rutina, pero tengo miedo a desaparecer.

Yo me entiendo.

Me aislo, cómo no. No sé hasta qué punto podré hacerlo este verano, ya que la tentación de perderme es inevitable y, a cada día que pasa, va en aumento. Tengo unas horribles ansias de irme muy lejos, de que me den esa estancia lingüística en agosto, de pasarme todos los días de julio metida en la biblioteca leyendo filosofía...

Tengo ganas de ser invisible este verano, como lo fui este invierno.
Tengo ganas de desaparecer de la vista de los demás, de no sentir absolutamente nada por los humanos y de escapar.
Porque, no es que sea cobarde, es que me da pereza seguir llorando.

1 comentarios:

Twinsen dijo...

No te lo voy a permitir. Al menos durante unos días.