lunes, 15 de junio de 2009

Yo hago la letra

Es estúpido, pero realmente no tengo mucho que contar.
No me dieron la plaza para la estancia lingüística en Manchester, pero estoy la octava en la lista de espera (a ver si hay suerte...)

Hoy, extrañamente, me he dado cuenta de lo valiosas que son las malas rachas. Sí, reiros, pero en verdad me alegro de poder estar triste o algo deprimida a veces, incluso. No es que me guste pasarlo mal, ni mucho menos. Es sólo que (y aunque suene demasiado a anime) me hace sentirme viva. Me hace sentirme un poco más mayor.

Cada día digo más gilipolleces.
Necesito un diario.
Ahí lo dejo.

martes, 9 de junio de 2009

El código binario es cruel

¿Por qué razón algo o alguien ha decidido hacerme imposible pasar esa etapa de mi vida?
Intenté llevarla como pude, intenté esforzarme al máximo...
Eran más de 50 páginas de orgullo, decisión y fuerza. Todo ha desaparecido con toda la crueldad propia del sistema binario.

Y ahora, ¿qué queda? ¿buscarlo donde sé que no lo encontraré? ¿o quizás olvidarlo y centrarme en eso otro que nunca volverá?

Ah, mañana es el sorteo. Quiero que me den esa plaza para agosto, la necesito.

Por otro lado, a veces quiero olvidarte, ¿sabes?
No sé. A veces sueño que... como chocolate.
Sí, que como chocolate.
Y me rindo.

martes, 2 de junio de 2009

Y la sandía hizo 'PLAF!'

A veces se me quitan las ganas de querer expresarme.
Simplemente doy por sentado que no van a poder decirme todo aquello que quiero escuchar. Pero, poco después, me planteo: '¿Y qué estaría bien que me dijesen ahora? ¿qué me gustaría que me dijesen si...?'

Y ahí llega el silencio, puesto que ni yo misma (si fuese dos) podría darme palabras de ánimo.

Entonces, ¿directamente me encierro en mí misma junto con la impotencia? ¿tan difícil es tenerme satisfecha?

¿Por qué soy tan asquerosamente complicada?

Quiero tirar una sandía desde un quinto piso y que haga 'PLAF!'
Por mucha gente que tenga a mi alrededor, me siento tan sola...

lunes, 1 de junio de 2009

Pienso olvidarme de todo

A comienzos de junio vienen a mi mente recuerdos, los cuales se plantan a golpes sin más remedio frente a mí.

¿Qué será de mi este verano?

No lo tomo como algo catastrófico, pero cada verano mi mente se dispersa de una forma pasmosa. Al no existir una rutina, huyo. Supongo que huyo de eso mismo, de una rutina, pero tengo miedo a desaparecer.

Yo me entiendo.

Me aislo, cómo no. No sé hasta qué punto podré hacerlo este verano, ya que la tentación de perderme es inevitable y, a cada día que pasa, va en aumento. Tengo unas horribles ansias de irme muy lejos, de que me den esa estancia lingüística en agosto, de pasarme todos los días de julio metida en la biblioteca leyendo filosofía...

Tengo ganas de ser invisible este verano, como lo fui este invierno.
Tengo ganas de desaparecer de la vista de los demás, de no sentir absolutamente nada por los humanos y de escapar.
Porque, no es que sea cobarde, es que me da pereza seguir llorando.