sábado, 25 de abril de 2009

Dedicado a mi invisibilidad

Sólo en los momentos en los que me encuentro sola puedo pararme a pensar detenidamente. A veces es bueno. Otras no.
Sé que probablemente nadie lea este blog pero tampoco es algo que me moleste (como solía hacerlo antes, cuando actualizaba mi otra página) es más, hoy día prefiero pasar desapercibida entre los lectores, me es más cómodo que nadie (y menos aún conocido) me lea por eso de que debería dar explicaciones sobre muchas, muchas cosas (pero aún así cuelgo la url del blog cuando se me presenta la ocasión. Contradictorio, ¿verdad? lo mismo pienso yo)

Sólo en estos momentos de silencio siento que mi cuerpo no es tan transparente como pienso. Intento creer que soy simplemente traslúcida (o, siendo positiva, opaca) ante el resto del mundo. Lo más común (y lo que afirmarían) es que es la segunda opción. Pero, ahora yo pregunto, ¿es alguien algo solamente por lo que los demás creen que es? ¿o es alguien algo que él mismo cree que es?

De todos modos la entrada no iba por ese camino, por lo que iré al grano.
Alejandro Jodorowsky (hace poco un desconocido para mí) ahora mismo roza lo que yo consideraría la perfección en lo que a poesía se refiere. Es todo lo que busco en un poeta y todo lo que al parecer necesitaba encontrar. Cuando leo sus escritos me pierdo entre las páginas sintiéndome opaca, totalmente opaca. Una vez que las abandono vuelvo a mi invisibilidad común (esta es una historia cómica de una chica invisible a quien sólo podían ver cuando leía, emocionada, los poemas de Alejandro Jodorowsky)

Últimamente me dan mucho que pensar. Sobre todo el último fragmento de 'Imposible encuentro' (el cual os dejo abajo)


'Nunca te encontré, siempre te he perdido,
una eternidad que viajo en pos del imposible encuentro
para decirte que eres tú quien beso a beso, tajo a tajo,
ha edificado mis sueños,
perforando el abismo hasta convertirlo en torre,
terraza sin corona donde el sol se hunde
y me obliga a recibirlo
convertido para siempre en luna.'



Simplemente me hace meditar.

miércoles, 22 de abril de 2009

Al viento.

No recordaba lo mucho que me gustaba montar en bicicleta hasta que hoy mismo la he sacado a que le diese el aire. La limpié anoche cuidadosamente y le hinché las ruedas con emoción ya que, al día siguiente (hoy) iba a sacarla a que diese un largo paseo.

Tanto a la ida como a la vuelta de la biblioteca mi cuerpo permanecía en calma, sin rigidez, olvidándose de que hacía mucho que no tomaba un manillar y pedaleaba entre los transeúntes. Ha sido una de las mejores experiencias que he tenido desde hace mucho.

Cuando regresaba, por un momento (mientras mi pelo suelto bailaba con el aire que removía la velocidad) me entraron unas ganas irremediables de llorar. Supongo que últimamente he tenido demasiadas cosas en la mente...
A veces creo tener la suerte de poder encontrarme en paz conmigo misma ante la soledad. Los pequeños detalles que he vivido hoy tales como estudiar entre una masa de gente desconocida, buscar entre las estanterías un libro que llevarme conmigo a casa (con el préstamo que me ofrece el carné) y, poco después, bajar por las escaleras y ver mi bicicleta anudada con el candado a una farola oculta en la sombra. No he podido evitar sonreir, lo digo de todo corazón.

Puede que sea algo extraña al pasar de encontrarme en paz a sentir mis brazos temblar de tristeza mientras sujetaban el manillar de mi bici roja. Los ojos se me humedecieron por aquel entonces y tuve que controlar las lágrimas (si no quería que mi visión se nublase y acabara estrellada contra algún muro cercano) las cuales insistían en seguir aferradas a mi iris. Al final lo conseguí y, tras ese pequeño desahogo que no llegó a consumarse, mi cuerpo volvió a la tranquilidad, mi respiración dejó de sonar ajetreada y se regularizó, mis pulsaciones bajaron y se situaron donde antes del sofoco habían permanecido.



Conclusión de la mañana. La soledad es inminente y no podemos apartar nuestra vista de ella. Si todo fuese tan fácil como ignorarla ninguno de nosotros padecería, ¿no creéis? De todos modos sigo creyendo en el inocente daño que puede hacernos la misma. Todo es acostumbrarse.
Pero (y aquí nace mi conflicto) ¿a quién hace más daño la soledad?: ¿a quien la vive y anhela que cualquiera de las personas que le rodean le eche un cable o a quien sabe que la está sufriendo y busca a alguien en concreto que le acompañe?

Lo dejo ahí y, si queréis, pensad en ello (aunque no sé si hay alguien que me lea, sinceramente xD)
¿En cuál de las dos situaciones estáis vosotros?

viernes, 17 de abril de 2009

Los Sims 3

Debido a mi ahora mismo tiempo libre voy a hacer la frikada de hablaros sobre Los Sims (y, en especial, sobre Los Sims 3)
Lo primero es:



¿Qué son Los Sims?
Para que nos entendamos, Los Sims es un simulador social creado por Will Wright. Me ahorraré los datos históricos e iré a lo interesante del meollo contándoos que, en este videojuego, la función principal es crear tu propio Sim (que es como una persona: con sentimientos, características físicas y psicológicas, genética...) y hacer que se relacione con los demás Sims, que tenga un trabajo, un hogar que mantener, una familia...

Los primeros Sims que salieron al mercado (sin contar SimCity) 'no crecían' y tu aspiración máxima era que encontrasen un trabajo, que tuviesen un hogar...
Con Los Sims 2 se añadió algo esencial: la genética y el crecimiento. Podías crear un sim que tiempo después se casase (o no) con otro Sim y tuviesen hijos que se les pareciesen etc. Luego esos sim del principio morirían y tu función sería continuar con la familia. Además estos Sims tenían sueños y aspiraciones, las cuales suponían mucho en el desarrollo de su personalidad y el aumento o disminución de su humor. También tuvieron recuerdos.



¿Y ahora?

Con la llegada de Los Sims 3 (a la venta el 4 de junio de este año) se le han añadido numerosos aspectos a los ya creados Sims. Entre otros:



●Nuevo Vecindario, completamente Vivo: Tus Sims exploran el vecindario libremente (es decir, que ahora no se limitan sólo a estar en casa)
●Nuevo Creador de Sims: Crea cualquier Sim que puedas imaginar (pudiéndolo dotar de características antes inimaginables. Como por ejemplo hacerle que tenga una tendencia a ser torpe, a ser fiestero, a ser malvado... Y además puedes escoger entre cientos de rasgos físicos, para hacerlos aún más realistas)
●Nuevas Personalidades Realistas: Cada Sim es ahora una persona única de verdad, con una personalidad marcada. (lo dicho arriba)
●Nueva Personalización Sin Límites: Todos pueden personalizar todo. (muebles, casas, paredes...)
●Nueva Jugabilidad más gratificante y rápida: Hay muchas más cosas por vivir en Los Sims 3




¿A qué esperáis para coger más información?

miércoles, 15 de abril de 2009

Probablemente impotencia

Muchas veces la vida nos pone en numerosas situaciones que nos hacen sentirnos impotentes, normalmente por el escaso porcentaje que tenemos que tomar parte en ellas para solucionarlas.
Comentádolo desde mi subjetividad, la impotencia siempre ha sido uno de las sensaciones que más me han atormentado (y, por algún motivo, me cuesta evadirla)







Hace unos meses estoy pasando una etapa reinada por ese sentimiento que tanta rabia me da y acabo de comentaros. Extrañamente los problemas se me acumulan como quien va enrollando más y más una madeja de lana. ¿Ahora? no, claro: ahora son casi imposibles de resolver.

No es sólo la impotencia sino también la desilusión (mi constante pérdida de esperanza) y la decepción (últimamente conmigo misma) por mi incapacidad de acabar las cosas que empiezo. De nada sirve que diga 'voy a escribir un diario' si no lo continuo, de nada sirve que diga 'voy a escribir un blog' si ahora mismo hace más de un mes que no lo actualizo... De nada sirve continuar con esa sarta de idioteces que una persona probablemente cobarde comienza para intentar sentirse un poquito mejor con sigo misma. No, claro que no sirve de nada. Y yo sigo aquí.





Pensé hace un tiempo que podría, si me lo proponía, escribir la historia de mi vida. Que (con paciencia) podría dibujar los raíles sobre los que caminaría en un futuro (con estudios, amistades...) pero me doy cuenta de sirve poco o nada (sobre todo en el segundo caso)

Supongo que, y aunque suene a tópico, las cosas pasan porque deben pasar y de poco sirve luchar por lo contrario. Llamadme hipócrita, llamadme derrotista o cobarde pero esos son los pensamientos que últimamente me atacan. Nadie puede acabar con el destino ni borrar los propósitos que tiene para tí. Puedes intentar escabullirte de sus fauces pero no saldrás ileso (es más, te será imposible)





Conclusión de los días que he pasado: ¿Qué queda? ¿simplemente dejarte llevar? supongo que es una idiotez de gran calibre, pero no resta nada más que eso. ¿Cómo vencer a la impotencia? no pensando en ella (¿cobarde 100%? sí, pero se trata de mi supervivencia y no me queda otra)
Si lo miro desde el punto de vista positivo yo gano (el destino decidirá qué me va a tocar a mí, sino es eso)
Si lo miro desde el punto de vista negativo me percataré de que es imposible luchar contra ese sentimiento y que, aunque lo ignore, siempre regresará a mí hasta que éste muera.
Así de simple.