miércoles, 24 de agosto de 2011

00:11

¡Mañana me voy a Barcelona con mi novio! :)
...
Sí, no quería decir nada más. ¿Parece una tontería escribir una entrada tan sólo para esto?
...
No :)
Porque, aunque vengan malas rachas, aunque mi otra Lara me ponga triste, nerviosa y apocalíptica... ¡soy muy feliz! :)

¡Chinpúm!

lunes, 30 de mayo de 2011

A un mes de la partida

Sólo Granada fue testigo de nuestros pasos,
de nuestros llantos,
de nuestros besos.
Sólo Granada podría explicarte lo que hemos vivido,
el tiempo que hemos abandonado
deshaciendo esas finas y desobedientes sábanas.
Sólo Granada podría contarte,
cantarte,
todos esos gestos,
todas esas tardes,
en las que, con tan sólo una llamada,
te encontrabas a las puertas de mi residencia,
unos minutos más tarde
de que lo que yo había esperado.

Sólo Granada puede hacerlo,
y en poco tiempo necesitarás que lo haga.

Puede, cuando recorras esas calles desnudas sin mi presencia,
de regreso tras unas copas en Pedro Antonio.
Puede, cuando amanezcas desde otra casa, sí, otro lugar,
pero no esté a tu lado.
Puede, puede y puede que sea así,
aunque la incertidumbre me vence
y hoy es un día lloroso y tristón.

Acuérdate de mí, por favor.
Sé que no es necesario que te lo pida,
pero, por favor,
no me olvides durante este año.
Porque yo jamás podría hacerlo.
Yo jamás lo haré.

-sigh-

lunes, 9 de mayo de 2011

Ahora él hará pompas con jabón

Veamos, por dónde empezar...
No sé cómo se ha obrado el milagro de que actualice dos veces en un mismo día después de... ¿un mes, dos meses?... no recuerdo cuál fue la fecha de mi último "pensamiento plasmado"

Lara: o eres idiota, o eres una chica con mucha suerte a la que las casualidades le sonríen. En realidad, no sé si a lo que te ha ocurrido podría llamársele o no "casualidad"... en realidad, desde mi punto de vista (que no "bajo mi punto de vista": hoy he aprendido que no se debe decir así) ha sido una de esas cosas que o bien puedes recordar durante mucho tiempo -decir "el resto de tu vida" suena muy exagerado...- o puedes olvidar en muy poco. Sea como sea, incluso me decantaría más por la primera.
Por otro lado, las cosas -tras lo ya hecho- pueden salir bien o mal. No todo el mundo decide darle un libro a un desconocido dejándose llevar por la emoción del momento -maldita literatura, que te embauca y emboba...- un desconocido que presúntamente verás en unos días para que te lo devuelva etc, etc. En verdad, ahora, parece una tontería que te haga reflexionar sobre ello, ¿no? pero es que, si no lo hago, no te podrás dormir: eres una joven nerviosa y, aunque tengas algo suyo a cambio, la sociedad te ha hecho víctima de temblores ante lo no estipulado socialmente con anterioridad. Si te paras a pensarlo, es una CHORRADA.
En el peor de los casos, pierdes un libro y ganas un... ¿cuaderno con anotaciones literarias ajenas? algo es algo. Aunque, bueno, en realidad no sabes si lo peor que puede pasar es que no te lo devuelva o te lo devuelva algo descuidado... ¡Pero, por favor, Lara! ¡eso sería otra chorrada estipulada por la sociedad!

¿Por qué no puede ser como en las películas? en las que las cosas suceden por un motivo, en las que hay sufrimiento, pero es un sufrimiento dulce -en casi su totalidad- y no amargo y cruel...
Le has dado el libro porque, en sus ojos, has podido percibir un gran atisbo de sinceridad y porque has querido darle la oportunidad a un absoluto desconocido de emocionarse, llorar o sentirse identificado con unas líneas que a ti te conmovieron hace un mes -y lo siguen haciendo-

Si las cosas vuelven a ti con un sabor amargo, una página rota o una cubierta ensuciada, no queda más que decir: "Bueno, era el destino acordarme de esto, supongo. Era el destino que el libro esté así"

¡Al fin y al cabo es sólo... son sólo...! ¡argh! ¡son sólo objetos, Lara! ¿qué hay de los sentimientos? ¡si pierdes algo, ganas otra cosa! y, aunque la sociedad no nos lo enseñe, vale mucho, muchíiisimo más todo lo que no podemos ver. Déjate tus manías de niña estúpida no excesivamente consumista pero acumuladora de objetos que cuidas, en ocasiones, mejor que a las personas... aunque tan paradójico te resulte, aunque te duela admitirlo.

Son páginas. Son páginas de un libro que se vende, que no es algo tan preciado como una creación propia, que es sólo obra de una imprenta tonta, que sólo sirve para -en el más frío de los casos- sacar dinero...

Y, por otro lado, fíjate en la casualidad, en el porqué. Deja tus prejuicios de lado, te tomarás una cerveza y hablarás/filosofarás -quizás- con una persona, con sus miedos, inseguridades, ilusiones, sueños, inquietudes: una persona al fin y al cabo.

(Internet me acaba de hacer la jodienda de irse y no se ha guardado el borrador del todo, yúhu... ahora, a continuar diciendo memeces)

No tienes por qué ser una Amélie frustrada que esconde sus ojos tras una serie de principios éticos y tópicos estipulados por una sociedad estúpida que explota, exprime y oprime: no.
Es más, ¡no seas Amélie! ¡no lo seas jamás! ¡sé LARA! ¡Lara, Lara, Lara! y vive, sueña, ríe, ¡arriésgate, joder, haz cosas alocadas que no harías en otras circunstancias! Luego la vida pasa, te ves a ti mismo postrado en un sillón con una tapicería horrorosa, preso de la artristis y el recuerdo y piensas: "Por qué no lo hice, por qué no me arriesgué y creí, no en las casualidad, sino en LA VIDA"
Aunque suene un poco extremo: como todas las verdaderas verdades.
No sabes cómo acabará esto -y yo tampoco lo sé, ni lo sabré hasta pasados unos días- pero sé Lara, Lara. Al fin y al cabo, es lo mejor que sabes hacer :)

No sé, "algo" escrito sin pensar

A una persona no se le puede pedir que sea feliz. Y digo persona porque, en su correspondiente definición, se indica que es miembro de una sociedad y rige sus acciones en función de la ética de la misma.
Tratamos la tristeza como si de la peste se tratase. ¿De verdad es plenamente correcto o éticamente correcto ser feliz? por supuesto, está comprobado que la felicidad proporciona muchas más satisfacciones que la tristeza pero, ¿nadie piensa en las ventajas de la melancolía? en un estado de plena euforia, jamás puedo comportarme como realmente soy.

A mi parecer, la única forma de mostrar nuestra esencia -única y exclusiva en cada uno de los mortales- es mediante la tristeza, el desamparo y la soledad. Dulce y amarga soledad, contradictoria desde que la conozco, maltratadora de mi carne y también de mis pensamientos, ¿por qué la huyo si luego la anhelo? ¿por qué la odio si luego la amo? ella es la única que puede hacerme sentir tal y como soy, junto con la tristeza, que extrae segundo a segundo las frases más sinceras que pudiera llegar a pronunciar jamás.

No se le puede exigir a una persona que viva en felicidad. Quizás, esa persona sólo tiene capacidad de mostrarse al mundo por medio de la tristeza, porque nadie le ha enseñado a ser feliz o a, simplemente, fingir serlo, como tantas, tantísimas veces ocurre. Con esto no hablo de que la felicidad sea algo positivo que inhiba a la persona y le impida mostrarse como realmente es pero, sin embargo, pienso que en la euforia podemos llegar a pronunciar frases sobre sentimientos que, en realidad, no sentimos. Es la típica situación de cuando éramos pequeños, de estar contento con un "alguien" que habías conocido hace nada, que él/ella te dijese: "¡Eres mi mejor amigo!" y tú contestases -por miedo a su reacción o dejándote llevar por la emoción de momento-: "¡tú también eres mi mejor amigo!"
Me ha ocurrido tantas, tantísimas veces que, dejándome llevar por la euforia temporal, he dicho cosas de las que luego me he arrepentido tanto... Pero eso es pasado: aprendí a no afirmar teorías que creía sólo durante segundos para luego no tener que arrepentirme el resto de mi vida. Bajo mi punto de vista y, en contraposición a lo que suele decirse, las palabras no se las lleva el viento... Si así fuese, me habría ahorrado muchísimos problemas a lo largo de mis relaciones con la sociedad.

Por eso, prefiero hablar de mis sentimientos cuando me siento sola y algo triste. No deprimida, ya que el resultado de lo que diga en esos momentos tendrá las mismas características que si de euforia se tratase: hablaría por hablar y, al final de todo, me arrepentiría de lo que he dicho -sobre todo si alguien te ha escuchado...-

En realidad no tengo nada más que decir. Estas frases han sido un conjunto de un todo. En verdad no estoy triste, tampoco eufórica, pero estoy feliz, supongo. No lo digo intentado quedar como una ingrata, tan sólo he escrito todo lo anterior porque... porque, no sé, supongo que necesitaba hacerlo (... aunque aún no sepa exactamente por qué)
Y no lo escribo rayando las metáforas y empleando palabras rebuscadas... en verdad, lo digo tal como lo pienso: escribo lo que siento en cada milésima de segundo. Hace tiempo, también aprendí que la verdad es esta: textos con frases que se repiten y que no quedan demasiado bien cuando se leen dos veces pero que, sin embargo, conforme lo vas escribiendo, te parece una verdad universal.

Esta es la vida, o al menos "mi vida"... o algo así.

lunes, 11 de abril de 2011

Faster

A veces es mejor dejar de pensar y vivir más.
Que sea lo que tenga que ser. Yo no me bajo en esta parada.